Estudio revela potencial del amoníaco verde y déficit en puertos para exportarlo

La simulación virtual muestra uno de los proyectos en Magallanes para producir y exportar amoníaco verde.
La simulación virtual muestra uno de los proyectos en Magallanes para producir y exportar amoníaco verde.

Un informe de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y su Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética en Chile analizó en detalle las perspectivas de la producción de amoníaco a partir de energías renovables en nuestro país y su exportación desde nuestros puertos.

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En el mundo se producen una 185 millones de toneladas de amoníaco al año y cerca del 80% se usa para fertilizantes. El tamaño del mercado mundial de amoníaco ronda los 55.000 millones de dólares anuales y casi la totalidad se deriva de combustibles fósiles.

Este es el diagnóstico que presenta el estudio “Industria del amoníaco: estado actual y oportunidades para la descarbonización” que publicaron la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y su Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética en Chile que destaca también el potencial y los desafíos de nuestro país para incorporarse a este mercado como exportador.

Y es que hay interés por producir amoníaco en Chile a partir de energías renovables para descarbonizar esta industria y usarlo como combustible. El informe detalla diez proyectos con distintos grados de avance: cinco en la Región de Antofagasta, cuatro en Magallanes y uno sin determinar la zona.

"Teniendo en cuenta los proyectos de producción de amoníaco verde que se han anunciado y asumiendo que todos llegasen a producir las cantidades que han declarado, Chile podría pasar de ser un país importador de amoníaco a uno de los países líderes a nivel mundial en la producción y exportación de este producto”, indica el informe de los alemanes.

Capacidad portuaria

El estudio explica que para soportar el comercio de amoníaco a nivel mundial existe una red de puertos, buques, gasoductos e instalaciones de almacenamiento en los países productores y consumidores. En Chile, país importador, el principal puerto de descarga está en Mejillones.

Pero si Chile consigue desarrollar una industria fuerte de amoníaco y se convierte en exportador necesitará, según el análisis de GIZ, infraestructura adecuada para el almacenamiento y transporte del producto tanto para los puertos de Magallanes como en Antofagasta.

El informe describe el escenario actual: “del total de 215 puertos principales y secundarios registrados en el Chile, 39 son usados como terminales de petróleo y gas. En la Región de Antofagasta, el puerto de Mejillones cuenta con infraestructura disponible para manejar GNL, además de poseer rutas existentes para GLP, graneleros, portacontenedores y carga general. Parte de estas instalaciones existentes pueden ser aprovechadas para reducir el costo global de la cadena de valor del amoníaco. Ubicado también en la zona de Mejillones, el Puerto Angamos tiene cuatro muelles disponibles que comercializan diferentes tipos de mercancías. Por su parte, Enaex utiliza uno de estos puertos para importar amoníaco. En la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, el terminal de Cabo Negro cuenta con la infraestructura necesaria para comercializar propano, butano, diésel y gasolina; este puerto está ubicado junto al Estrecho de Magallanes, con la posibilidad de exportar amoníaco a través de los océanos Pacífico y/o Atlántico”.

Pero advierte que, a pesar de toda esta infraestructura, no todos los barcos pueden atracar en los puertos porque cada terminal admite un tamaño limitado en cuanto a eslora y calado: “considerando esta limitación espacial, sólo se dispondría de un puerto en el norte de Chile: Puerto GNL Mejillones S.A. en la Región de Antofagasta; dos en el centro: Puerto Monoboya y Puerto GNL Quintero, en la Región de Valparaíso; y dos en el sur: Puerto Cabo Negro N°1 y N°2 en Magallanes”.

El informe concluye que “tomando en cuenta la gran capacidad de exportación de amoníaco que tiene Chile se deberán utilizar grandes buques gaseros oceánicos (VLGC), de los cuales los de mayor capacidad cuentan con un volumen de carga de 87.000 m3, capacidad bastante mayor comparado a las embarcaciones de 25.000 m3 que importan amoníaco a Chile actualmente, por lo que se estima que será necesario revisar la regulación actual y los permisos ambientales pertinentes, analizar las medidas de seguridad necesarias para la correcta implementación y operación de proyectos, y considerar la construcción de la infraestructura portuaria, de transporte y de almacenamiento necesaria”.