Los planes de Hapag-Lloyd para llegar a una flota climáticamente neutra

La descarbonización es una carrera que asume la industria naviera mundial según normas y plazos de la Organización Marítima Internacional.
La descarbonización es una carrera que asume la industria naviera mundial según normas y plazos de la Organización Marítima Internacional.

La naviera, en cuya propiedad participa con un 30% la Compañía Sud Americana de Vapores, se propone contar para el año 2045 con una flota que operará de manera climáticamente neutra. En un artículo que publicó la empresa explican los desafíos a sortear para llegar a esa meta.

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Distintos expertos de Hapag-Lloyd colaboraron en un análisis del proceso para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en la flota y el primer elemento que mencionaron en una artículo que publicó esa compañía es el tipo de combustible.

Para este año se esperan en Hapag-Lloyd los primeros nuevos barcos con propulsión dual que podrán operar tanto con fuel oil convencional como con gas natural licuado (GNL), este último con potencial de reducir las emisiones de CO2 entre un 15 y un 20 por ciento y las de dióxido de azufre y partículas en más del 90 por ciento.

Aunque la propulsión con GNL fósil es un paso en la dirección correcta, en última instancia solo será un combustible de transición en el camino hacia la neutralidad climática.

Lutz-Michael Dyck, director senior de Proyectos de Activos Estratégicos comenta que “la decisión realmente importante es cuáles serán los combustibles del futuro. Muchas cosas son posibles, pero costará mucho tiempo y dinero obtener soluciones potenciales hasta el punto de que estén listas para usarse a escala industrial".

Georg Eljardt, director de análisis de flotas y optimización técnica, agrega que “Hapag-Lloyd no logrará la transición a la neutralidad climática por sí solo, ya que tendrá que suceder con socios en el mercado. Todavía carecemos de la infraestructura necesaria, así como de las pautas y regulaciones internacionales”.

Entre las opciones para nuevos combustibles que analizan en el mercado figuran el amoníaco y el metanol.

“Por el momento, el amoníaco no es una opción en el envío de contenedores y pasajeros, ya que los requisitos de seguridad siguen siendo demasiado grandes”, explica Dyck.

Así, según el artículo, el metanol y el GNL serían las opciones más reales, aun cuando el costo del metanol es demasiado alto.

Otra herramienta en el análisis de los expertos es la captura y almacenamiento de carbono.

"La captura de carbono definitivamente podría tener un futuro en el transporte marítimo, ya que seguiremos utilizando combustibles fósiles durante algún tiempo. El desafío será almacenar el CO2 capturado en los barcos", dice Christoph Thiem, director adjunto de Proyectos de Activos Estratégicos.

Eficiencia y capacitación

El análisis no deja de lado el factor eficiencia, considerando que pasará tiempo hasta que haya combustibles limpios en cantidad suficiente

“Incluso antes de cambiar a un combustible sin emisiones de carbono, tendremos que hacer todo lo posible para utilizar la menor cantidad posible. Se asociará una enorme cantidad de esfuerzo y gasto con estos combustibles. Por lo tanto, continuaremos optimizando nuestra flota existente, por ejemplo, mediante la combinación de medidas de actualización y modernización con un mayor enfoque en la operación de barcos optimizada para el consumo”, señala Thiem.

Igualmente los expertos destacan la importancia de capacitar a los tripulantes para el uso de las nuevas tecnologías y combustibles. Los barcos de combustible dual tendrán que ser tripulados por tripulaciones específicamente capacitadas para navegar con un sistema de GNL y no será posible pasar rápidamente al uso de motores que funcionan con amoníaco o metanol.

Pro a pesar de los desafíos todos están de acuerdo en que será posible operar la flota de Hapag-Lloyd de manera climáticamente neutra para 2045, y que no hacerlo no es una opción. “El hecho es que estamos experimentando un cambio climático dramático, que supondrá un problema para las generaciones venideras”, dice Dyck.